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La importancia de las caricias en los bebés.

Para tu bebé, que le acaricies es tan esencial como que le des de comer. Y es que el contacto piel a piel contigo le alimenta física y emocionalmente. Descubrir por qué te resultará apasionante.


No reprimas ese instinto natural que te impulsa a coger, abrazar y besar a tu pequeño. Mímalo tanto como te apetezca, sin miedo a malacostumbrarlo por ello, ya que este riesgo no existe hasta después del primer año.
Ten la seguridad de que este contacto piel a piel creará una relación muy íntima entre vosotros (de ahí la importancia de que su padre también le arrulle y le bese) y potenciará su desarrollo físico, emocional y mental.
le hacen crecer y le dan seguridad
Acariciar y besar a tu pequeño es un impulso muy saludable para los dos.
Para ti, porque al exteriorizar estas muestras de cariño, refuerzas más tu instinto maternal (o paternal), lo que te ayudará a asimilar mejor el cambio tan grande que ha dado tu vida y te permitirá gozar de una maternidad (o paternidad) más enriquecedora.
Y para tu hijo, porque recibir estos contactos le ayuda a sentirse más a gusto en su nuevo ambiente y aumenta su confianza en ti.
A su vez, esta agradable sensación de sentirse querido le relaja y facilita el funcionamiento de sus sistemas digestivo e intestinal, lo que se traduce en un mayor crecimiento.
También se sabe que el contacto piel a piel refuerza las defensas inmunológicas. Es comprensible, pues la serenidad y la confianza internas que producen las caricias hacen que el niño esté más fuerte para superar cualquier dolencia.
Se sabe, por ejemplo, que si para todos los niños es importante el contacto físico, para los prematuros resulta vital. Y es que los bebés prematuros que son acariciados por sus padres con frecuencia, aún en la incubadora, ganan peso con más rapidez que los niños en la misma situación que no disfrutan de estos contactos. Por eso hoy en las maternidades los pediatras sacan de sus incubadoras a los bebés prematuros, un par de veces al día, para que sus padres los sostengan un ratito sobre su pecho.
Mejoran su inteligencia
Acariciar a tu bebé también resulta muy efectivo para estimular su inteligencia. Uno de los estudios más determinantes sobre este aspecto se llevó a cabo hace algunos años en el Líbano, en el orfanato de Creche. En este centro los niños estaban bien atendidos: seguían una dieta adecuada, dormían las horas que necesitaban, vestían bien... Sin embargo, como sólo había una cuidadora para cada 10 pequeños, apenas recibían estimulación: jamás les acariciaban, ni les cogían en brazos, ni les daban la manita. Y, curiosamente, presentaban importantes retrasos en su desarrollo cognitivo.
En comparación con otros niños de su edad que sí habían recibido muestras de afecto, tardaban mucho en aprender habilidades nuevas: ninguno se sentaba antes de cumplir el año (lo habitual es hacerlo sobre los ocho meses), no andaban hasta los cuatro años (la mayoría lo hacen entre los 12 y los 14 meses), hablaban poco y mal...
Otros estudios recientes sobre el sentido del tacto revelan que las personas que no son acariciadas de bebés, acarrean carencias afectivas de por vida. Incluso algunos especialistas aseguran que la depresión puede proceder de esa falta de contacto corporal afectivo en edades tempranas.
Silvia Cándano Asesora: Susana Martínez, psicóloga

Publicat a: www.crecerfeliz.es

El Gateo

Caminar a cuatro patas no sólo significa ganar en movilidad. Aunque tu bebé no se dé cuenta de ello y él simplemente disfrute yendo de aquí para allá como un correcaminos, en el interior de su pequeña cabecita están ocurriendo cosas muy emocionantes. El gateo favorece la relación entre los hemisferios cerebrales y prepara la vista y la mano para la fascinante aventura, no muy lejana, de aprender a leer y escribir. Increíble, ¿no?
La importancia del gateo va mucho más allá de una simple mejora en la movilidad del bebé. Su conexión con el desarrollo físico e intelectual del pequeño lo convierten en un factor clave que implicará y marcará el desarrollo de sus aprendizajes escolares y extraescolares, entre otras muchas cosas. Vamos a poner un ejemplo fruto de las investigaciones que Glenn Doman y sus colaboradores llevan a cabo con los bebés: los bebés de cierta tribu del Amazonas, al no poder gatear por el suelo (serpientes venenosas, insectos y cientos de depredadores lo hacen muy peligroso) desarrollan un sentido de la visión a larga distancia (focalizan más o menos a unos 15 metros), pero no son capaces de hacerlo a distancias cortas (30-40 cm) por lo que su capacidad de aprendizaje puede verse resentida. La visión de puntos cercanos se desarrolla materialmente cuando el niño se arrastra y gatea, y es la distancia a la que, un poco más tarde, el niño leerá y escribirá. Por eso es tan importante el gateo, porque permite la convergencia ocular de corta distancia, aspecto fundamental en el correcto aprendizaje de nuestros hijos.

Verás como tu hijo avanza

Como hemos dicho, el gateo permitirá que tu hijo avance a pasos agigantados. Pero, ¿en qué dirección?:

A nivel corporal:
 El gateo desarrolla la estructura de hombros, codos, muñecas, rodillas y tobillos al estirarse-sentarse-gatear-sentarse-gatear-estirarse e intentar ponerse de pie.
 Al pasar por diferentes terrenos y tocar diferentes texturas, el gateo desarrolla la sensibilidad táctil de los dedos y la palma de la mano que le facilitará en un futuro el agarre de objetos pequeños como el lápiz al escribir o pintar, o el tocar instrumentos de cuerda o viento.
 En esta etapa también tiene lugar la maduración de la motricidad fina (manos-dedos) pudiendo coger objetos con el dedo pulgar e índice de manera simultánea (tipo pinza). Este movimiento es la base para que el niño, a la larga, coja correctamente el lápiz en el inicio de la escritura en su etapa preescolar.
 El gateo armónico y continuado proporciona al bebé una capacidad respiratoria superior que cuando está inmóvil, lo que aumenta la oxigenación de su cerebro, y también facilita su capacidad respiratoria para cuando empiece a balbucear o hablar.
El gateo obliga al movimiento simultáneo del brazo y la pierna contrarios, situación que favorece, a nivel neurológico, la interrelación hemisférica mediante el desarrollo del cuerpo calloso (un canal de fibras nerviosas) que conecta ambos hemisferios. Recuerda que cada hemisferio cerebral controla los movimientos de las extremidades del lado opuesto. Por tanto, a más gateo, la velocidad de interconexión entre hemisferios (intercambio de información) será más rápida y eficaz. Un ejemplo práctico: le será mucho más fácil coger apuntes a la vez que escucha al profesor.

A nivel visual:
 Al querer llegar al lugar donde hay un objeto de su interés, y luego cogerlo, le obliga a la coordinación óculo-manual (ojo-mano).
 El gateo es una clave de operaciones cerebrales muy sofisticadas, igual que la lectura y la escritura, y ofrece una gran oportunidad para sentar las bases del proceso de lateralización (determinación de la dominancia manual, ocular, auditiva y podal) que finaliza alrededor de los 6 años.
 Además, ejercita cuatro aspectos importantes en la visión:
1. Ejercita su visión binocular: el cerebro utiliza las imágenes que recibe de cada uno de los dos ojos y las fusiona en una sola imagen más completa. El sistema es el mismo que cuando hacemos una foto panorámica de un paisaje: retratamos el paisaje haciendo dos fotos consecutivas y luego, una vez reveladas, las juntamos solapando los elementos comunes (árbol, casas...) para obtener en un mismo plano una panorámica de este paisaje mucho más extensa.
2. Desarrolla con gran intensidad la visión estereoscópica, es decir la visión tridimensional que permite apreciar los volúmenes (como ocurre cuando te colocas las gafas especiales en las películas en 3D).
3. Se estimula la convergencia y la acomodación, que permiten saber a que distancia está un objeto y focalizarlo correctamente (como en una cámara fotográfica). Así el niño puede saber, por ejemplo, lo profundo que es el espacio que hay entre el sofá y el suelo. Este cálculo le permite intuir si es peligroso bajar de cara o es mejor girarse y apoyar primero las piernas en el suelo. La convergencia y la acomodación posibilitará en un futuro ver con claridad, facilidad y rapidez las cosas que están cerca (en su mano, las letras pequeñas de los cuentos, y las letras o dibujos de su libreta), así como las cosas que están lejos (las letras o dibujos de la pizarra que ha de copiar), alternando ambos focos sin problemas. Por otra parte, saber a que distancia están los objetos y su volumen, le permitirá poder cogerlos mejor y encajarlos con precisión en lugares determinados. Por ejemplo, los puzzles, juegos de encajar elementos/formas, meter y sacar cosas de los cajones que ya ha aprendido a abrir con facilidad, etc.
4. Potencia la visión periférica, que es la que nos permite orientarnos en el espacio, informándonos de los movimientos en el entorno. Este tipo de visión es fundamental para los deportes de equipo al tener que controlar en qué posición se encuentran los compañeros más cercanos o apropiados para pasarles la pelota (fútbol, balonmano, etc.). También le será muy útil en el futuro, por ejemplo para conducir, ya que tendrá que controlar no sólo su vehículo, sino también los que le rodean. Un sistema visual eficaz y rentable, será el resultado del perfecto equilibrio entre la visión periférica y la visión central.

CONCLUSIÓN

El gateo es la clave de operaciones cerebrales muy sofisticadas como la lectura y la escritura y ofrece una gran oportunidad para sentar las bases del proceso de lateralización (determinación de la dominancia manual, ocular, auditiva y podal). Además, muchos problemas de fracaso escolar tienen su origen en dificultades oculares de convergencia, focalización y visión estereoscópica que unas buenas dosis de arrastre y gateo pueden ayudar a corregir. Además, el gateo en edades más mayores, puede ser un buen ejercicio corrector cuando ya han aparecido problemas de fracaso escolar, mala lateralización, lesión cerebral, dislexias, etc.

Mª Ángeles García Morán
Licenciada en Psicología Infantil y especialista en Estimulación Temprana

Niños/as independientes

Los niños independientes son los que realizan las actividades por sí solos, con la asesoría de sus padres.
Uno de los mayores retos es que los padres reconozcan el proceso evolutivo de crecimiento. Al nacer, los niños necesitan la ayuda de sus padres, que los enseñen a comer, vestirse, a relacionarse con la familia y conocidos, entre otras actividades y aprendan a superar las etapas y crisis de acuerdo a cada edad.
A medida que van creciendo, se desarrollan como niños, copiando modelos de aprendizajes de las personas que los rodean, logrando seguridad y confianza, principalmente en ellos mismos.
Recomendaciones
Para desarrollar la independencia en los niños, los padres pueden realizar lo siguiente:
Lo primordial es que les enseñen a tener confianza en sus padres, para que aprendan a tenerla en ellos mismos.
Ayude a sus hijos a que tomen decisiones y presente situaciones en donde el niño tenga que elegir qué hacer (ropa, música, amigos, tareas, etc.). Si se equivoca, sus padres deben estar para apoyarlo.
Explíquele y comprenda el proceso de crecimiento de su hijo, enséñele autosuficiencia, que papá y mamá estarán con él para apoyarlo, pero él debe realizarlo por sí solo, que de los errores se aprende.
Promueva también la tolerancia, comunicación y respeto dentro de su hogar.
Introduzca en la crianza de sus hijos la confianza, enséñeles a esperar, que no tendrá todo lo que quiere, a ganarse los premios y a luchar por alcanzarlos.

Publicat a: www.diaadia.com

Empezar a educar. Normas y limites para el niño/a.

Los límites son necesarios para el crecimiento del niño. Les protegen y les enseñan a frustrarse, con lo que aprenden que no todo se consigue ni todo se puede hacer porque hay cosas que no son correctas. Sin embargo los niños no nacen con un código de normas bajo el brazo que les dicte la forma de comportarse en este mundo al que acaban de llegar. El aprendizaje de estas reglas pasa necesariamente por la obediencia a una autoridad. Para esto los primeros años de la vida de un niño son fundamentales


Antes de los 12 meses las normas giran en torno al sueño, la comida, el peligro y el establecimiento de rutinas positivas. Las primeras limitaciones están muy relacionadas con las situaciones de riesgo. En esta etapa se impone una función protectora.

A partir del primer año
Las características del niño en esta edad son la curiosidad, la tenacidad, el atrevimiento, la actividad y la exigencia, entre otras. Ante lo cual debemos saber que:

Hacia el año y medio ya tiene capacidad para entender razonamientos sencillos.Es por lo tanto el momento de explicarles el porqué de las normas.

Desde los 18 meses empieza a conocer y a utilizar el “no”.Responden con una negativa a todo lo que se les dice. Sin embargo no debemos confundir esta actitud con la desobediencia. Está poniendo a prueba su personalidad y ya siente que es alguien independiente. Es necesario, por lo tanto que experimente por sí mismo, pero no sin dejar de inculcarle la obediencia. Ante ello tus mejores actitudes son:
- Firmeza: lo que se dice, se cumple.
- Razonamiento: explicarle el porqué. Insistiendo siempre en lo concreto, ya que los niños de esta edad no entienden los planteamientos abstractos. La mejor forma es razonar a través de las consecuencias; pero siempre han de partir de su experiencia, porque no saben prescindir de ella.

Inculcar modales

Todo niño está capacitado para adquirir modales y reglas de conducta siempre y cuando sean apropiadas a su edad. Por supuesto que no puedes esperar que un bebé de 18 meses se comporte perfectamente las 24 horas del día, pero sí puedes instruirles buena educación desde muy temprano, de modo que puedas ir asentando los cimientos para unas positivas relaciones interpersonales. Te mostramos cómo puedes hacerlo:

Los bebés y niños menores de 18 meses pueden empezar comprendiendo las reglas básicas de la educación. Probablemente no entenderán totalmente lo que les estás enseñando pero puedes empezar llevando a cabo lo siguiente:

Ponle ejemplos concretos

Considerar los sentimientos de los demás es la raíz de la buena educación. Puedes explicarle a tu hijo que cuando ayudas, por ejemplo, al vecino a buscar las llaves que se le han perdido, él se sentirá bien y tú también. Muéstrale también lo educadas que son las personas que tenéis alrededor: la cajera en el súper al saludar y dar las gracias. El vendedor de periódicos al decir “buenos días” y hacerle una carantoña, etc. Poco a poco irá empapándose de estos valores sin darse cuenta.

Ten en cuenta su carácter

Hay niños que cuando empiezan a balbucear sus primeras palabras disfrutan saludando a todo aquel que pase por su camino, otros por el contrario, son más reacios a mostrarse cariñosos o simplemente son más tímidos. Debes tener presente la personalidad de tu hijo y si no se siente cómodo siendo el centro de atención, quizá exprese su agradecimiento susurrando cabizbajo un gracias. Lo importante es que haya captado el mensaje.

En la mesa

Los niños menores de 1 año aún no tienen la habilidad de poner en práctica todas las normas de etiqueta en la mesa. Así que al principio no seas demasiado exigente. Comienza enseñándole una sola norma y repítela a menudo. Por ejemplo: “Cuando comemos lo hacemos sentados a la mesa”. Cuando la haya aprendido introduce nuevas reglas de una en una.

Redacción: Lola García-Amado

Publicat a : http://www.todopapas.com/





Desenvolupament auditiu

1 a 3 mesos: Els nadons des del naixement prefereixen tons aguts de veus femenines. A partir de la 4a setmana poden separar i localitzar sons dins de les paraules (figura fons-auditiu). I fins els 3 mesos fan un joc vocàlic de retroalimentació auditiva on fan variacions de to i durada.

3 a 6 mesos: Entre el 3r i 4t mes fan variacions em la intensitat del to de veu. Utilitzen la veu ja com a mitjà de comunicació.

6 a 9 mesos: Busquen la ubicació dels sons produïts por ells mateixos i pels altres. Comencen a imitar patrons prosòdics de la llengua materna, donen resposta a melodies i cançons amb postures i moviments. Comencen a produir els primers fonemes amb els sons /p, b, m, d/. Responen a inflexions de veu i al seu nom.

9 a 12 mesos: Troben l’origen dels sons que els envolten. Els agrada molt que l’adult els produeixi sons nous. Els criden molt l’atenció els canvis prosòdics. En les seves produccions mantenen les vocals i la pronunciació de la llengua materna. Fan vocalitzacions de sons greus i aguts, variacions d’intensitat. Comprenen ordres senzilles com el “dóna’m” i “te”.

12 a 18 mesos: Comencen a experimentar amb els objectes, deixar-los caure i veure quin soroll produeixen. Pel que fa als aspectes verbals coneixen la representació símbol-paraula-objecte i utilitzen elements suprasegmentals d’entonació i accentuació dins dels seus jocs. Executen ordres d’una sola acció amb l’objecte present o sense ell. Utilitza els fonemes anteriors i comencen a produir els sons mitjos de /t,n/.

18 a 24 mesos: Els agrada cantar, picar o moure’s amb les variacions de sons, melodies i música en general. Estableixen control sobre els patrons suprasegmentals i els associen a expressions facials. Utilitza el NO sistemàtic per qualsevol cosa. Afegeix a les seves produccions els fonemes /f, ny, l, x/. Memoritzen fins a 2 sons, o paraules.

2 a 3 anys: Discriminen frases de 2 i 3 elements. Associa instruments amb l’expressió corporal i el cantar. Diferencien la música del soroll. La música l’associen amb el joc i les seqüències rítmiques. Comencen a entendre les estructures prosòdiques orientades a desenvolupar els missatges que l’adult fa. Les cançons amb pocs canvis melòdics produeixen relaxació i son. Estableixen un ritme binari amb el caminar. Els moviments amb música els permet diferenciar entre estats de tensió-relaxació. Comencen a produir els sons /ll, g, j, k/. Memoritzen fins a 2 sons, paraules, o oracions.

3 anys: El seu desenvolupament els permet comprendre melodies, ritmes, cançons, tot i que encara no estableixen temps, pauses o frases. Elaboren estructures rítmiques de 3 elements, i estructures verbals de 3-4 elements. Diferencien melodies simples. Comprenen ordres complexes de diferents accions. Poden començar a produir els fonemes /s, r/ (r vibrant simple). Memoritzen fins a 3 sons o paraules. Són capaços de diferenciar entre el dia i la nit.

4 anys: Poden diferenciar ràpid i lent, agut i greu. Utilitzen la cançó i els trets prosòdics amb finalitats emocionals, per ridiculitzar, estar contents... Utilitzen jocs senzills de paraules o series rítmiques. Comencen a utilitzar els fonemes /l, r/ dins de les síl·labes travades i la /r/ (vibrant múltiple). Memoritzen fins a 4 sons o paraules. Imiten seqüències rítmiques bàsiques. Diferencien matí, tarda i nit.


5 anys: Gran creativitat i imaginació musical. Memoritzen fins a 5 sons, paraules o oracions complexes. Tenen els conceptes de temps, espai i la seqüència d’esdeveniments. Noció temporal de dia, nit, matí, primer, després, últim, setmana, ahir, avui i demà.

6 a 8 anys: Canta melodies senzilles. Sincronitza els moviments de mans i peus.

La Mort

Des de la psicologia s’han estudiat les reaccions que una persona pot tenir després que algú li doni una mala notícia. La psiquiatra nord-americana Elisabeth Kübler-Ross va explicitar les fases o etapes psicològiques per les quals passa tota persona davant l’afrontament de la pèrdua o greu malaltia d’un mateix o d’ algú proper.
Les etapes són les següents:
1. Negació: procés pel qual la persona nega el fet.
2. Ira: Fase on la persona va contra tot i es pregunta perquè li ha hagut de tocar precisament a ella.
3. Negociació: Moment en el qual el pacient intenta canviar el seu destí mitjançant promeses a si mateix o a una divinitat.
4. Depressió: Fase d’enfonsament psicològic.
5. Acceptació: Moment que la persona accepta o es resigna amb el fet.

Com entenen la mort els infants de 2 a 5 anys?
Els nens i les nenes d’aquestes edats són molt egocèntrics, extremadament curiosos i tenen un manera molt literal d’interpretar el món que els envolta. És per això, que els adults ho hem de tenir en compte alhora d’explicar els conceptes de vida i mort.
Qualsevol cosa que els diguem ells s’ho prendran de manera molt real. Quan els hem d’explicar la pèrdua d’una persona estimada ho hem de fer amb fets reals i fugir d’explicacions poc clares, difoses, amb llenguatge no apropiat... ja que això els confondrà més i podem agreujar la seva ansietat i por cap aquest fet.
Els infants d’aquesta edat perceben la mort com un estat temporal, poden equiparar-la com un manera de dormir; per ells aquesta persona segueix menjant, respirant i es pot despertar en qualsevol moment.

Què els hem de dir?

Els hem de definir la mort com un estat en que el cos es para, i per tant; ja no pot caminar, respirar i que el cos ja no es torna a despertar.
Se’ls ha de dir també, que habitualment les persones es moren quan són molt, molt, molt, molt, molt grans (és important remarcar la paraula “molt”), perquè per ells un jove és gran i els pares i avis són molt grans.
Si la persona mor a causa d’una malaltia, també remarcar que és perquè estava molt, molt, molt, molt, molt malalta; i així no es preocupin per quan ells no es trobem bé.
És molt important també, preguntar als nens i les nenes què en pensen; d’aquesta manera veurem què han entès i què no. Donar respostes senzilles a preguntes senzilles.
Deixar que expressin els seus sentiments, plorar o expressar tristesa són fets naturals i normals.

Com entenen la mort els infants de 6 a 9 anys?
A aquestes edats, els infants saben distingir el què es fantasia del què és realitat, i també el caràcter definitiu de la mort; això no vol dir, que estiguin capacitats per acceptar-la.
Ells entenen que les persones es moren, que persones que coneixen es poden morir i fruit d’això, si no es gestiona correctament pot sorgir la por a l’abandonament.
La mort a la família implica canvis i experimentar nous sentiments. Hem de deixar que els nens i les nenes participin com a membres de la família i tenir en compte les seves emocions i sentiments.

Com entenen la mort els nois i noies de 10 a 12 anys?

El concepte de mort en aquestes edats és molt semblant al dels adults. Ells saben que la mort és permanent, poden entendre els significat dels rituals, entendre com va passar i l’impacta que aquesta pèrdua pot suposar per la família.

Què podem fer?

És important continuar amb la rutina diària.
Parlar-ne molt, compartir sentiments i intentar respondre tots els dubtes.
No culpabilitzar a ningú.
Permetre que s’acomiadin, amb una carta, un dibuix...
Deixar-los passar estones sols, que tinguin algun objecte o fotografia de la persona i més tard oferir la possibilitat de parlar-ne.

Les pors infantils

Què és la por?
La por és un sentiment desagradable, actua com a sistema de seguretat, i constitueix la motivació que impulsa evitar un perill.
Generalment la por, és el resultat de pautes educatives, de consells “protectors” o de “contagi” emocional. També pot ser a través d’un ensurt.
Pors evolutives:
2 anys Sorolls forts, animals, a la separació dels pares.
3 anys Mascares, a la foscor, a la separació dels pares, animals.
4 anys Sorolls, a la foscor, a la separació dels pares, animals.
5 anys Lesions, sorolls, a la foscor, a la separació dels pares, animals.
6 anys Foscor, éssers sobrenaturals, sorolls forts i a la separació dels pares.

Què fer davant la port dels nostres fills?
La por a la separació relacionada per exemple amb l’adaptació a l’escola, no se supera fins que l’infant és capaç de comprendre que la separació és momentània. Els podem ajudar donat informació sobre què passarà i què farem, els dóna seguretat i poden fer front a la seva por.
Evitar les conductes de sobreprotecció i el sentiments de por, tristesa, ansietat... respecte el nostre fill/a.
La por a la foscor està relacionada amb el fet que l’infant petit quan no veu una cosa per ell aquesta deixa d’existir. Els pares hem de poder transmetre que aquesta separació no és definitiva, es tracta d’un cicle (dia-nit) i quan es despertin serem amb ells.
• Els Malsons són escenaris d’angoixa que tenen a veure amb la seva inseguretat, en podrem parlar l’endemà.
• Els Terrors nocturns són menys habituals, el nen/a plora molt, no pot explicar que té i al matí no ho recorda.
La por a la foscor es supera al voltant dels 9 anys, podem ajudar als nostres fills a través de contes i jocs potenciant el contacte agradable i positiu de la foscor.

La millor manera d’ajudar als nostres fills és escoltar-los i donar-los la garantia que hi som, que els escoltem i ens creiem el que ens explica. Una posició de comprensió, escolta i de certa fermesa per part dels pares, permete a l’infant trobar-se acompanyat i fer front a les seves pors.